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Los que me han salvado. 26 personas LGBT+ que admiro (4/5)

Foto del escritor: Hugo Marroquin
Hugo Marroquin
hace 2 horas
5 min de lectura

Salir del clóset no es sólo decirlo, es encontrarte con nuevas personas o descubrir historias en las que reconocemos emociones que no sabíamos explicar o que creíamos que a nadie más le pasaban. Y precisamente es que mi historia se ha podido construir gracias al genio y la inteligencia de gente que quizás nunca llegue a saber que yo existo, pero no importa, porque ellos –a veces con una ínfima parte de algo que crearon– han dejado una huella en mí, y por eso quiero hacerles un pequeño homenaje de reconocimiento en este mes de la Historia LGBT+.


Durante muchos años, el Festival MIX de Ciudad de México fue una cita que esperaba con muchísima emoción. Allí descubrí el cine de Julián Hernández, cuyas películas me hicieron mirar el cine desde otro lugar, confrontarme con sus historias complejas, esa manera casi onírica de representar el deseo y, por supuesto, la belleza masculina de sus protagonistas que trajo a mi imaginario nuevos objetos de deseo. También en el MIX descubrí Les chansons d'amour, de Christophe Honoré, una película que terminé buscando en DVD para hacerla mía y poder verla cuando quisiera. Ahora no tengo ni reproductor de DVD pero sí la película, y la música sigue sonando cada tanto en mi casa. Ma mémoire sale es aún esa canción que me llena de melancolía, de la que duele, pues es que es muy triste ese encuentro cuando uno anda buscando redención y el otro, al amor.


Con el cine de Xavier Dolan me ocurrió algo parecido. Lo descubrí con Les amours imaginaires. Lo que vi en la pantalla de la Cineteca Nacional simplemente me deslumbró. El ritmo, las escenas, la fotografía, cada cuadro. Es difícil explicar lo que descubrí esa noche en el cine. Desde entonces he seguido sus películas, fascinado por su manera de construir historias, por la música, la estética y esa capacidad que lo hace tan excepcional. Mommy, Tom en la Granja,  Sólo el fin del mundo, Matthias & Maxime, son solo algunas que han dejado escenas que permanecen como suspendidas en mi memoria, a las que recurro anen fragmentos, o enteras, o en sus guiones. Dolan es para mí un ejemplo de genialidad insuperable.


Cartel
Cartel

En la literatura admiro a Édouard Louis, a quien conocí con Para acabar con Eddy Bellegueule y después con Historia de la violencia. Y es sobre todo en esta segunda donde me puedo reconocer, donde logré entender esa violencia que también había sido omnipresente en mi vida. Él no lo sabe, pero le he seguido leyendo, lo vi una vez en la FILBO de Bogotá y en la Librería Casa Tomada, otra vez en París cuando presentó la traducción que hizo de Antigonick de Anne Carson y espero aún, verle alguna vez en teatro.


También en la literatura, admiro a Camila Sosa Villada. Siempre faltarán las palabras exactas para describir la belleza de Las malas. Es de una poesía única, imágenes que se construyen como oníricamente. Ni qué decir de la profunda ternura que logra impregnar, a lo sublime de ese sentimiento tan a menudo dejado de lado. A Camila también la he visto en teatro y en la pantalla, me parece siempre luminosa y con una enorme capacidad para llenar el escenario.


Siguiendo con libros, mucho antes descubrí  a Eduardo Mendicutti. ¡Como reí con Otra vida para vivirla contigo! Pero también, comencé a entender el amor de otras maneras, aprender otras formas de vivir la pasión y el enamoramiento. Todas ellas correctas y válidas como cualquier otra. Y para terminar con las letras, pero desde la no ficción, admiro a Johann Hari, escritor y periodista británico abiertamente gay. Tras el grito es su primera investigación que leí y me resultó reveladora, no sólo por los tres años que le llevó o los 50,000 km que recorrió para revelar secretos de la guerra contra las drogas, sino por descubrir la tragedia que le provocaron a Billie Holiday y ese personaje terrible que aparece cada vez que uno se acerca a la nefasta guerra contra las drogas: Harry Anslinger. Hari tiene otros títulos y temas, como El Valor de la Atención, tan necesario para estos tiempos.


La música será siempre el soundtrack que nos acompaña. Y en este sentido, así es que conocí a ANOHNI, cuando todavía se presentaba como Antony and the Johnsons, durante el Festival de México en el Centro Histórico, donde yo trabajaba. Fue el día de mi cumpleaños y su voz, esa manera de cantar el dolor, la vulnerabilidad me sigue llevando de regreso a aquella noche. Recuerdo que fui feliz y Anohni estaba ahí.


A Jodie Foster la admiro por la actriz extraordinaria que es.  Su rostro en Contact, cuando sólo alcanza a decir “debieron enviar a un poeta” porque a ella no le alcanzaban las palabras es uno de esos momentos insuperables en mi historia personal del cine. Hizo un discurso en los Globos de Oro de 2013, en el que dijo todo con una elegancia y altura que sólo ella pudo lograr. Disfruto de verla en la pantalla y eso es lo que quiero quedarme de ella. Con Ian McKellen ocurrió primero la admiración por el actor y después por su activismo. Tiene una carrera tan vasta y generosa que no hay cómo mencionar una sola cosa. Por eso quiero retomar el monólogo The Strangers' Case que interpretó hace poco con una fuerza que me recordó por qué es un hombre tan grande y un actor tan brutal.


Y más recientemente conocí la obra de El Chico sin Cabello de Pan, ilustrador y artista bogotano. Admiro su capacidad para plasmar emociones complejas de la vida homosexual en ilustraciones poderosas. Soledad, desamor, deseo, miedo, necesidad de afecto… basta ver lo que ha dibujado para reconocernos de inmediato, para reencontrar momentos vividos.


instagram.com/el_chico_sin_cabello_de_pan/
instagram.com/el_chico_sin_cabello_de_pan/

Cuando pienso en estas personas descubro que no las admiro simplemente porque sean LGBT+ sino porque me han permitido reconocer aspectos de mi propia vida, me han llevado hacia experiencias que jamás habría imaginado, me han ayudado a explicar mi propia historia, mi contexto, mi momento en la línea del tiempo de la humanidad y todas ellas, sobre todo, me han salvado en esas noches de horas lentas y oscuras.


 

Octubre: Mes de la Historia LGBT+


En octubre muchos países celebran el Mes de la Historia LGBT+. Y más allá de hacer un recuento de las personas a las que debemos tantos, decidí hacer este listado personal de 26 personas que admiro. ¿Por qué 26? Pues por ser 2026 básicamente. En realidad, debía tener un fin y aunque hay más, no quería dejar pasar esta fecha sin darles unas poquísimas e injustas palabras a algunos de ellos.


En la entrega anterior hablé de aquellos que abrieron el camino que otros anduvimos, como: Matthew Shepard, Francis, Luis Zapata y Chavela Vargas.


También personas de una generación diferente a la mía para quien la visibilidad sucede desde lugares diferentes a los que conocí yo, como Tom Daley, Jorge Luis Martínez, Víctor Prieto Simental o Maca Carriedo. Y cerraré con aquellas personas cuya trayectoria he seguido como espectador en las redes y de quienes reconozco su trabajo porque contribuye a crear espacios para que otras personas también puedan contar, leer, conversar o hacerse visibles: Mili Hernández, Luis Romani, Alex Toledo, Claudia López, Roberto Velasco, Pepe Merino y Genaro Lozano.

 

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