Aquellos que anduvieron antes. 26 personas LGBT+ que admiro (2/5)
Cuando uno es niño, hay cosas que nos apelan, pero no logramos entender del todo. Mirar la televisión mexicana en los años 80 era ya una experiencia acotada a una forma de ver el mundo. Los clichés de las telenovelas eran aún más fuertes; el cine mexicano atravesaba una suerte de bache con el cine de ficheras. Y la música con esas figuras idílicas infantiles de Parchís o Timbiriche. No había mucho espacio para lo diferente.
Por eso recordé a Francis. La primera artista travesti mexicana que ganó un espacio de respeto y reconocimiento en la industria del entretenimiento. No recuerdo cómo supe que se trataba de una travesti. ¿Alguien habrá hecho un comentario? ¿Habré entendido algún chiste que su espectáculo? En todo caso, con el paso de los años y hasta relativamente recientemente que vi una exposición de ella en el Museo Memoria y Tolerancia de la CDMX, que dimensioné lo que significó Francis en esa época y me asombra pensar en lo que debió significarle alcanzar semejante popularidad en el México de entonces. Por eso, ahora que la recuerdo, sonrío por recordar que estuvo ahí, que abrió espacios y con dignidad se hizo respetar.
Atravesaba esos años de asumirme como gay, salir del clóset con la familia y amigos, y por supuesto, descubrir la vida nocturna que era el primer espacio posible para conocer gente como yo. Es increíble lo solo que uno se siente cuando se está en el clóset.
Fue entonces cuando supe lo que le pasó a Matthew Shepard, un chico estadounidense prácticamente de mi edad que había sido brutalmente golpeado en Wyoming, abandonado atado a una cerca, donde pasó muchas horas hasta ser descubierto agonizante y que murió días después. Lo mataron por ser gay.
Mientras yo descubría cómo vivir abiertamente mi identidad, Matthew fue un reflejo que me mostró que bastaba mi existencia para despertar un odio que hasta entonces no había imaginado.
Matthew me ha acompañado desde entonces. Lo recuerdo y escribo sobre él porque me importa mantener viva su memoria, porque todavía me duele pensar en las horas que sufrió, por lo mucho que su madre ha logrado para la comunidad LGBT+ del mundo y, sobre todo, porque la homofobia mata, y los tiempos actuales parecen alentarla con más ímpetu.
En esa edad, afortunadamente, también está la audacia. Y la literatura, que nos salva de tantas formas cuando llega en el momento adecuado. Así como llegó a mí El vampiro de la Colonia Roma, de Luis Zapata, que me abrió un mapa para descubrir algo de memoria pero también las reminiscencias de una ciudad que era habitada por gente como yo.
Adonis García fue a ratos deseo pero también ejemplo. Sus aspiraciones, sus búsquedas, sus contradicciones, sus melancolías, pero, sobre todo, sus aventuras. Seguí en tanto pude sus pasos por esa ciudad. Alcancé a reconocer algunos lugares todavía.
Y más allá de Adonis está Luis Zapata, su autor. Quien me ayudó a crearme una cartografía que sirvió para desplazarme, para ubicarme, para también, adentrarme en la literatura, en la búsqueda de las historias y del lenguaje que transforman vidas.
Al final de este primer trecho de mi lista personal de personas LGBT+ que admiro, está Chavela Vargas. Que llegó primero por sus canciones, como ecos distantes que han recorrido tantas vidas, tantas penas, tantas tristezas. Escucharla y abstraerte del mundo, caer repentinamente en la nostalgia de la vida entera, en soledades que ni siquiera se pueden explicar.
Con los años fui descubriendo su historia y las dificultades que enfrentó por vivir de una manera tan singular. Se convirtió en un ícono que trasciende todo lo terrenal. Chavela es eterna y será, por siempre, la voz que acompaña ese dolor indecible, el más hondo, el más profundo.
Octubre: Mes de la Historia LGBT+
En octubre muchos países celebran el Mes de la Historia LGBT+. Y más allá de hacer un recuento de las personas a las que debemos tantos, decidí hacer este listado personal de 26 personas que admiro. ¿Por qué 26? Pues por ser 2026 básicamente. En realidad, debía tener un fin y aunque hay más, no quería dejar pasar esta fecha sin darles unas poquísimas e injustas palabras a algunos de ellos.
En las próximas entregas, hablaré de otros que llegaron a través de aquello que he leído, visto y escuchado durante buena parte de mi vida. Como Xavier Dolan, Édouard Louis, Camila Sosa Villada, Christophe Honoré, Julián Hernández, ANOHNI, Jodie Foster, Ian McKellen, Eduardo Mendicutti, El Chico sin Cabello de Pan y Johann Hari.
También personas de una generación diferente a la mía para quien la visibilidad sucede desde lugares diferentes a los que conocí yo, como Tom Daley, Jorge Luis Martínez, Víctor Prieto Simental o Maca Carriedo. Y cerraré con aquellas personas cuya trayectoria he seguido como espectador en las redes y de quienes reconozco su trabajo porque contribuye a crear espacios para que otras personas también puedan contar, leer, conversar o hacerse visibles: Mili Hernández, Luis Romani, Alex Toledo, Claudia López, Roberto Velasco, Pepe Merino y Genaro Lozano.
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